
Dejen de esperar a que su horno esté listo: Por qué las lámparas de infrarrojos son mejores que los sistemas de aire caliente en las salas limpias
Si ha pasado tiempo trabajando en el procesamiento de semiconductores, seguramente conoce bien la molestia que supone tener que esperar. Uno se queda allí, mirando una cámara de aire caliente, esperando a que la temperatura se estabilice para poder comenzar a trabajar. Es una tarea tediosa.
Últimamente, cada vez más personas abandonan los sistemas de aire caliente y optan por usar lámparas de infrarrojos para calentar sus superficies de trabajo. La razón es sencilla: se trata de cómo llega el calor a la superficie que se quiere calentar.
El aire caliente es lento. Primero debe calentar el aire, luego la cámara, y finalmente la superficie en cuestión. Es como tratar de caldear una habitación con un calentador situado en el pasillo. Las lámparas de infrarrojos son diferentes: envían energía radiante directamente al objetivo. Es rápido. Muy rápido.
Piense en su agenda diaria. Si puede reducir el tiempo de calentamiento de 20 minutos a 30 segundos, entonces todo será mucho más fácil. Deja de planificar su día en función del equipo y comienza a hacer cosas de verdad.
Además, está el factor de limpieza. Los sistemas de aire forzado son, en realidad, grandes ventiladores que mueven el aire. En una sala limpia, el movimiento del aire suele ser algo negativo, ya que levanta partículas y pone en riesgo las obleas. Las lámparas de infrarrojos, en cambio, simplemente emiten calor sin mover el aire.
También recuperará espacio en su escritorio. Puede deshacerse de esos aparatos voluminosos y de los conductos complicados. Solo necesita conectar las lámparas, ajustar la distancia adecuada y listo.
Pero, atención: no es perfecto. Dado que las lámparas de infrarrojos funcionan de forma direccional, solo calientan aquello que pueden “ver”. Si su superficie tiene formas extrañas o cavidades profundas, habrá puntos fríos. No basta con colocar las lámparas al azar; hay que asegurarse de que el calor se distribuya uniformemente.
Un último consejo para los ingenieros: vigilen la cantidad de corriente que consumen las lámparas. Estas necesitan mucha corriente para alcanzar esas temperaturas rápidamente. Antes de cambiar los equipos, asegúrese de que su fuente de alimentación pueda manejar ese aumento de carga sin cortarse. Y si utiliza equipos de alta potencia, consiga controladores especializados. Así evitará que la temperatura sea demasiado alta y protegerá sus superficies de posibles daños térmicos.